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Crisis de la economía basura
Hambre mundial
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“Hambre. La caridad deberá llegar para salvar a la humanidad”.
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Desde hace muchos meses, los habitantes de Singapur miran al mar y no ven el horizonte. Apostada frente a sus costas, se encuentra la mayor flota de barcos de cargamento jamás reunida en la historia, una gigantesca formación compuesta por miles de cargueros y petroleros y que, en su conjunto, iguala en número de barcos a las armadas de EEUU y Gran Bretaña juntas.

“Antes”, relata un pescador local entrevistado por Simon Parry, “no había nada aquí, solo mar. Entonces aparecieron los grandes barcos y cada día aparecen más”. Los cargueros están vacíos y sin tripulaciones, apenas unos hombres para evitar los actos de piratería, así que algunos lugareños ya hablan de “barcos fantasma”. “Nunca vemos a nadie a bordo”, dice el mismo pescador, “y algunas personas les tienen miedo. Creen que pueden traer una maldición y que tienen malos espíritus”.

Los barcos se apartan de la costa porque así no pagan los costes del puerto y la ley les permite permanecer durante meses sin tripulación. La acumulación es de tal calibre que se aprecia en Google Maps y decenas de usuarios de Flickr cuelgan las fotos que toman desde el avión cuando sobrevuelan la zona. Las autoridades también monitorizan su presencia vía satélite y advierten del creciente peligro de colisiones por la congestión entre las aguas de Malasia e Indonesia.
En el origen de esta situación está la crisis y la caída de los precios. Hace un año, por estas fechas, contratar un barco de 80.000 toneladas costaba unos 50.000 dólares al día y ahora se paga hasta 10 veces menos. Las compañías no reciben encargos y no pueden trabajar, y la cadena afecta a miles de trabajadores y a los astilleros de todo el planeta. Los diferentes gobiernos llevan semanas hablando de muestras de recuperación económica pero hay un indicador que resultará infalible: el día en que la zona se despeje, la actividad comercial mundial se habrá puesto de nuevo en marcha.


